Pues cuando fallan no sabes qué hacer. O te quedas sentada sin hacer nada o haces las cosas sin ganas. A veces hago lo primero y me quedo regodeándome en mi soledad. Y a veces hago lo segundo y, o bien me divierto, o bien vuelvo abatida deseando haberme quedado sentada.
No veo la hora de que me vuelvan las ganas de todo.