Creo firmemente que no hay nada que satisfaga más que el deber cumplido. Sé que suena a tópico, pero es así. Y si además tiene resultados positivos para tí y para otra gente, mejor que mejor.
Últimamente estoy operando a algunos pacientes y me angustia mucho que puedan ir mal, pero veo que poco a poco todos van saliendo y eso me satisface increiblemente. No sabéis cuánto. No creáis que lo hago mejor que nadie, ni que soy una máquina o algo así. No soy más que una humilde residente que está aprendiendo a un ritmo normal o incluso un poco lento. Estos pequeños retos, estás pequeñas responsabilidades me hacen sentirme plena y, sobre todo, útil. Tengo la suerte de poder ver el resultado directo de mi trabajo. Eso tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Si todo va bien, fantástico, pero si va mal... Mal asunto. De momento todo está yendo bien. Cruzaré los dedos para que siga así.

