Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recuerdos. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de mayo de 2012

Recordando

Hoy, recordando días tristes, he recordado uno que fue particularmente triste para mí. Un día en que la ansiedad y desesperación me pudo y me gasté un montón de dinero en coger un vuelo para ir a un lugar seguro. Metí todo lo que me cupo en una maleta grande y me marché, dejando a varias personas desconcertadas. El viaje fue el peor de mi vida. Recuerdo que me aferraba a mi pulsera de cuarzo rosa que alguien me había recomendado que comprara para aliviar mi maltrecho 4º chakra. Y al llegar a mi destino, abracé y lloré con alguien con quien normalmente no lloraba. Y sentí parte del consuelo que necesitaba. Dos semanas más tardes me sentí capaz de volver a afrontar las cosas y seguir adelante con mi vida. 
Y ahora también he recordado que hace hoy 2 años y 4 días que llegué de nuevo a Las Palmas. Ha pasado mucho tiempo y estoy bien. Aunque no tan bien como quisiera.

sábado, 28 de enero de 2012

El MIR

Hoy es el día que miles de médicos se juegan su futuro a un solo examen (también enfermeros, psicólogos, farmacéuticos, físicos y químicos se examinan, pero voy a centrarme en los médicos por razones obvias).
Recuerdo aquel día como si fuera ayer. Bueno los dos días con 7 años de diferencia. Pero es el último el que me marcó para siempre. Ese día me lo jugaba todo. Sabía que si no salía esa vez no saldría nunca porque no volvería a pasar por ello una tercera vez. Estaba histérica. No me veía a la altura de las circunstancias. Y había un añadido. Al mismo tiempo sabía que mi relación pendía de un hilo y que faltaba muy poco para que el hilo se rompiera. 
Pero a lo que iba. El examen fue un desastre (al menos esa fue mi impresión). Nada más empezar abrí una coca-cola que llevaba y de la presión salpicó en todas direcciones mojando mi examen y a la gente que tenía al lado. Lo limpié como pude y empecé. Las primeras preguntas no podía responderlas y el miedo se apoderó de mí. Poco a poco fui haciéndolo como pude y las 5 horas pasaron con la velocidad del rayo. Al salir, todo se me vino abajo. Lloré desconsoladamente por haber tirado a la basura tantos meses que podía haber empleado, tal vez, en cuidar un poco más otros aspectos de mi vida.
Pero pasaron los meses, salieron las notas, la posición respecto a los demás y el día de la elección de plaza. Parecía que la plaza era para mí. Y lo fue.
Cuando se aproxima el MIR y cuando se empiezan a incorporar los nuevos residentes, me acuerdo de aquellos momentos y me hace recordar que ya llevo dos años (y a punto de entrar en el tercero), que soy capaz de hacer cosas que nunca imaginé que podría hacer y que tendré que enseñar lo que pueda a esos nuevos residentes que vienen. Y siento un poco de miedo, a la vez que emoción.
De repente recordé ayer algo. Que yo estoy aquí porque cierta persona me insistió hasta la saciedad que volviera a prepararme el MIR hasta que me convenció. La misma persona que pagó los libros. La misma persona que me apoyó en todo el proceso. Y creo que nunca se lo podré agradecer lo suficiente en lo que me queda de vida. Gracias, PerroAndaluz. Estoy aquí gracias a tí.








miércoles, 11 de enero de 2012

Regreso al pasado

Volver ha sido muy especial. Recorriendo de nuevo sus calles me he sentido como en casa.Es como si 1 año y 8 meses después no hubiera pasado el tiempo. Todo sigue igual (farola más, paso de peatones menos). Las sensaciones son muy agradables. En dos días ya había visto a todas las personas a las que quería ver y a algunas más de una vez. En más de una ocasión he tenido un "déjà vu". Alguno muy muy raro. Pero lo más raro de todo es cuando me despido de todos y emprendo el camino a dormir, porque tengo que ir en sentido contrario al habitual. Eso es muy muy raro. Pero eso me devuelve a la realidad. Al 2012...

domingo, 15 de mayo de 2011

Sabores

En medio del caos en que se ha convertido mi vida en los últimos días por diferentes razones, ayer acudí al supermercado por pura necesidad. Y encontré esto en los congelados, que ya había visto anunciado en la tele.


Abrí uno y me lo comí. Y resultó que no tenía el sabor que yo creía. Sabía a recuerdos...

sábado, 16 de abril de 2011

Un año ya

Hoy hace un año que mi vida cambió para siempre. Yo sabía que nada volvería a ser igual, para bien o para mal. Tanto esfuerzo y sufrimiento había dado su fruto. Aquel día me presenté allí sin haber dormido apenas, con los nervios de punta. No tenía ni idea que qué iba a ser de mi vida, de si iba a lograrlo o no. Tomara la decisión que tomara mi vida iba a dar un giro de 180º. Mientras estaba sentada en aquella sala, mirando, escuchando y tachando, me sentí más sola que nunca. Y al final ocurrió. Apreté el ENTER, el botón que decidiría mi futuro. Cuando tomé el camino a la calle por aquel frío pasillo, no acababa de creerme lo que había pasado. Y ya en la calle, apoyé mis cosas sobre un muro y me harté de llorar.
De todas formas, aunque no fue un día todo lo feliz que debía ser en aquel momento, ahora me alegro de que haya sucedido.

domingo, 27 de marzo de 2011

No sé qué fue...

No sé que fue. Tal vez el abrazo, tal vez la primera cita, tal vez las miradas, tal vez las risas... Lo cierto es que después de mucho tiempo volví a echar de menos volver a casa acompañada. Pero no pudo ser...

jueves, 10 de marzo de 2011

El verdadero saber

"Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe, he aquí el verdadero saber". Confucio.

¿Por que es tan difícil? A la gente le cuesta un mundo reconocer que no sabe algo. Les debe doler en lo más profundo de su orgullo que les pregunten algo que no saben responder, sobre todo algo sobre su profesión. Yo creo que es imposible saberlo todo en esta vida. Para eso están los libros, internet y otras personas que saben más. Mira, amigo, bájate de tu pedestal y reconoce por una vez que no puedes responderme a esa pregunta porque no sabes la respuesta. Si yo soy capaz de hacerlo, ¿por qué tú no?

sábado, 5 de febrero de 2011

Triste otra vez

Hacía mucho que no lloraba. Pero hoy me he acordado de algo que ha hecho que se me encogiera el corazón y me han venido las lágrimas a los ojos. Curiosamente, y sin planearlo, empezaron a sonar varias canciones tristes seguidas. 
Encima hoy estoy de nuevo sola. Sin planes. Todo el mundo está ocupado. Y yo aquí, sentada en mi sofá escribiendo esto. He dado tregua a mis días de vida social ajetreada, aunque no voluntariamente. En fin. Sé que este blog no estaba planteado para escribir cosas tristes, pero de vez en cuando se cuela algo y no puedes evitarlo.
Vendrán tiempos mejores, seguro.

viernes, 13 de agosto de 2010

La caja de costura

La caja de costura de mi madre bien podría ser la de Mary Poppins: tiene y le cabe de todo. Yo no es que sepa coser muy bien, pero me apaño. Además con mi afición por la danza he tenido que coser muchos adornos a ropas. Recuerdo que siempre que iba buscando un hilo de un color lo encontraba en aquella caja. Tenía todos los colores imaginables. Nunca he tenido que decir "vaya este color tendré que comprarlo que no hay". Nunca. Supongo que ha sido un trabajo de años por parte de mi madre comprando hilos de todos los colores. Ella más de una vez sí que tuvo que decir esa frase. Pero yo me lo encontré todo hecho. Y no solo hilos. También tiene botones de todos los colores y formas. Y los tiene clasificados por colores en ristras sin fin. ¿Que quieres un corchete? Ahí los tienes de varios tamaños. ¿Un automático? También están. Aguja finas, gruesas, de ojo pequeño, de ojo grande, de punta roma. Tijeras, dedales, alfileres, imperdibles, tiza para marcar, cinta métrica... Es la caja sin fin. Eso sí, está todo desordenado así que la búsqueda de cada cosa es ardua. Pero siempre acabas encontrando lo que buscas. Ahora está algo destartalada porque tiene muchos años, pero el valor sentimental es mucho como para desprenderse de ella.