
A veces me gustaría ser etérea, no pesar, no tocar el suelo con los pies y mucho menos con las manos.
A veces me gustaría poder cambiar el tiempo, el mundo, los hechos, desplazarme por entre los minutos y manejarlos a mi voluntad.
A veces me gustaría no estar, desaparecer, no existir, evaporarme, que nadie me vea durante un buen rato.
A veces me gustaría que otros vieran las cosas como yo las veo o verlas yo como las ven ellos, meterme en la cabeza de los demás para saber qué piensan o que la gente se metiera en la mía para ver qué pienso yo.
A veces me gustaría que se me viese, existir, ser alguien.
A veces... sólo a veces.